
Dato interesante: en la primera mitad del mil seiscientos se generó la primera euforia documentada hacia un producto: Los Tulipanes. Una flor de estas llegó a cotizarse por un valor de diez veces el ingreso anual de un artesano. La primera vez que me enteré de esto fue hace unos años cuando mi primer jefe me regaló el libro Extraordinary Popular Delusions and the Madness of Crowds; y nuevamente meses atrás al ver la segunda parte de la película Wall Street, cuando Gordon Gekko (Michael Douglas) dice “Tulip mania… the art of a bubble”.
Ojala los hinchas o aficionados a La Celeste sepan de esto antes de que entren en razón y salgan de su actual euforia…
Mi declamación: Uruguay es una selección que está sobrevalorada actualmente; además de que posee de la providencia favorable temporalmente (están lechuos). Alguien podrá refutar esto sencillamente con evidencias empíricas completamente válidas: una clasificación al mundial, una participación fructífera y un delantero con Balón de Oro en la pasada Copa Mundial.
Respecto al último argumento no tengo nada que refutar, más bien añadiría que ha sido dos veces ganador del Trofeo Pichichi y del Botín Europeo, además de que posee como acompañante a la gran revelación de Suárez.
Respecto a lo demás, agradezco una examinación minuciosa de los pasados eventos:
ELMINATORIAS. Uruguay llega al Mundial a través de un repechaje. Había quedado a sólo un punto de distancia de Colombia y Ecuador (a dos de Venezuela). El partido de repechaje fue con Costa Rica, el cual quedó con un marcador de 1-0 a favor de La Celeste en San José de Costa Rica; y sólo 1-1 en el famoso Centenario de Montevideo. Este Costa Rica derrotó y empató en la eliminatoria CONMEBOL a Estados Unidos (casa y visitante respectivamente). Con estos datos, ¿quién tiene actualmente un respeto o al menos se recuerda a Costa Rica?
Otro dato interesante que sirve como prefacio al próximo argumento. En la compra y venta de monedas en el mercado financiero, la ganancia de Una Parte representa la pérdida de La Otra, o sea se “netean” las ganancias (también se conoce como zero-sum game). Esto fue exactamente lo que pasó, en mi opinión, en la pasada Copa Mundial y La Celeste. Sin embargo, en vez de haber Varias Partes perdiendo y Varias Ganando, sólo una recibió las ganancias (o gran parte de las desdichas ajenas se redireccionaron inversamente a…). Adivinen quién…
La ‘mala actuación’ total o parcial de equipos como Francia, Inglaterra, Argentina y Ghana fue directamente trasladada al beneficio de los relevistas de Enzo Francescoli. (En el caso de Ghana el adjetivo sería igual, mas el sustantivo sería ‘suerte’). Analicemos…
PRIMERA RONDA. Francia, que era cabeza del Grupo A, sufrió las peleas internas que ya todos sabemos. ¿Quiénes son los beneficiarios directos? México, Sudáfrica y Uruguay. De estos tres, México e incluso Sudáfrica le ganaron a la tricolor gala; Uruguay NO. Ahora bien, ¿quién se acuerda de México y Sudáfrica en el mundial?
OCTAVOS. Si Uruguay hubiese quedado de segundo en su grupo, como lo asumía la mayoría de las “pollas”, “quinielas”, pronósticos, etc. (o asumiendo que Francia o México hubiesen hecho bien su trabajo), La Celeste se hubiese enfrentado a la cabeza del Grupo B, que en este caso era La Argentina. Como ya sabemos lo esquivó al quedar de primero y en cambio se enfrentó a Corea del Sur.
CUARTOS. Supongamos que La Celeste hubiese quedado de segundo en su grupo y consecuentemente hubiese ganado a la albiceleste en Octavos; ¿quién hubiese sido su contrincante? Pues nada menos que la ingeniería de La Alemania. Ahora bien, supongamos que La Celeste hubiese quedado de primero en su grupo (que fue lo que pasó) y le hubiese ganado al segundo del Grupo B (que fue lo que pasó). ¿Quién hubiese sido el contrincante más esperado o probable para ellos? El recién casado príncipe Guillermo capaz no quisiera responder esta pregunta. La mala fórmula de Capello con England lo llevó a satisfacerse con un segundo puesto en el Grupo C. De estos posibles escenarios ¿cuál sucedió? Uruguay se enfrento a la “gran potencia futbolera de Ghana”. (como dice la jerga venezolana: ¡nojoda!)
Si alguien me lleva la contraria respecto al argumento de que Uruguay estuvo con suerte (‘lechoso’) en la pasada Copa Mundial, fue porque no vio este encuentro. Partidos como éste son los que me incentivan a cambiar al fútbol como mi deporte favorito. No voy a perder tiempo en describir lo que pasó aquí, pero sí digo esto: si al Suárez le hubiesen hecho una estatua como símbolo de patriotismo en Montevideo, era probable también que al pobre moreno de Ghana al menos le hubiesen expuesto sus piernas a los leones.
SEMIFINAL. Fue la primera vez que Uruguay, después de su encuentro con Francia, se enfrentaba con un FINALISTA mundial: Holanda. Esto puso las cosas en un lugar posiblemente “coherente”.
No quiero menospreciar ni la actuación ni el orgullo sudamericano de los descendientes de Artigas, mas si a los aficionados, especialmente los no-uruguayos, quienes piensan que La Celeste del Maracanazo retornó. A todos ellos les recuerdo el comentario del escritor uruguayo Eduardo Galeano, opinando sobre las épocas doradas celestes de hace ya décadas atrás: “Si aprendiéramos de ella, todo bien, pero no: nos refugiamos en la nostalgia cuando sentimos que nos abandona la esperanza, porque la esperanza exige audacia y la nostalgia no exige nada”
PdrPbl









